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Origen del programa

HSUU surge de una observación persistente: fenómenos humanos similares pueden emerger en contextos muy diferentes cuando las personas deben coordinarse, decidir y adaptarse bajo incertidumbre.


El punto de partida

Human Systems Under Uncertainty no nace de una teoría previamente formulada ni de la intención inicial de construir un modelo general sobre el comportamiento humano.

Su origen se encuentra en la observación reiterada de situaciones reales.

A lo largo del tiempo, en ámbitos muy distintos, comenzaron a aparecer fenómenos que compartían una estructura reconocible:

  • personas que no se conocían y debían cooperar;
  • equipos que enfrentaban información incompleta;
  • liderazgos que surgían sin haber sido formalmente asignados;
  • conflictos que no podían explicarse únicamente por las características individuales;
  • grupos que lograban reorganizarse frente a la presión;
  • sistemas que, ante condiciones semejantes, evolucionaban de maneras muy diferentes.

Estas observaciones se produjeron en organizaciones, instituciones, equipos, viajes, procesos educativos, emprendimientos y comunidades temporales.

Los escenarios cambiaban.

Los actores cambiaban.

Las tareas y los objetivos también cambiaban.

Sin embargo, ciertas dinámicas parecían repetirse.


Una dificultad de explicación

Las primeras interpretaciones tendían a utilizar categorías conocidas.

Personalidad.

Liderazgo.

Motivación.

Confianza.

Conflicto.

Cultura.

Capacidad individual.

Estas categorías permitían explicar aspectos relevantes de cada situación, pero no siempre alcanzaban para comprender el fenómeno completo.

En muchos casos, el comportamiento de una persona cambiaba de manera significativa según:

  • las relaciones disponibles;
  • la distribución de autoridad;
  • el nivel de incertidumbre;
  • las restricciones del contexto;
  • las expectativas del grupo;
  • los recursos existentes;
  • la percepción de riesgo;
  • las posibilidades de coordinación.

Esto sugería que la unidad de análisis no podía limitarse al individuo.

Las mismas personas podían producir dinámicas diferentes al participar en configuraciones distintas.

Del mismo modo, sistemas integrados por personas competentes podían perder capacidad de coordinación, mientras que grupos formados por desconocidos podían desarrollar rápidamente formas eficaces de cooperación.

La pregunta dejó entonces de ser únicamente:

¿Por qué una persona actúa de determinada manera?

Y comenzó a formularse de otro modo:

¿Qué configuración hace posible, favorece o restringe determinadas formas de comportamiento colectivo?


Del individuo al sistema

Este cambio de pregunta constituye uno de los antecedentes centrales de HSUU.

El programa no niega la importancia de las características individuales.

Las capacidades, experiencias, motivaciones, emociones y estilos personales forman parte de cualquier sistema humano.

Sin embargo, no operan de manera aislada.

Su expresión depende de la interacción con otras personas y con las condiciones concretas del entorno.

Por esa razón, HSUU propone observar simultáneamente:

  • a los individuos;
  • las relaciones entre ellos;
  • las reglas explícitas e implícitas;
  • la distribución de funciones y recursos;
  • las presiones del contexto;
  • la información disponible;
  • las expectativas de logro;
  • la evolución temporal del sistema.

El comportamiento colectivo no se interpreta como la simple suma de comportamientos individuales.

Se considera una propiedad emergente de la configuración completa.


La incertidumbre como condición transversal

La incertidumbre apareció progresivamente como un elemento común entre los casos observados.

No se trataba únicamente de desconocer qué ocurriría.

La incertidumbre podía adoptar múltiples formas:

  • información insuficiente;
  • ambigüedad sobre los objetivos;
  • cambios inesperados;
  • restricciones temporales;
  • dependencia de terceros;
  • falta de experiencia compartida;
  • ausencia de reglas claras;
  • consecuencias difíciles de anticipar;
  • exigencias incompatibles entre sí.

En estas condiciones, los sistemas humanos deben actuar sin contar con una representación completa de la situación.

Deben interpretar señales parciales, distribuir responsabilidades, construir confianza, corregir errores y adaptar sus decisiones mientras el contexto continúa cambiando.

La incertidumbre no funciona solamente como una dificultad externa.

También modifica las relaciones internas del sistema.

Puede intensificar conflictos, rigidizar posiciones, acelerar la aparición de liderazgos, debilitar la cooperación o, por el contrario, favorecer nuevas formas de coordinación.

Comprender esa interacción entre condiciones externas y organización interna se convirtió en una de las preguntas centrales del programa.


El encuentro con startups y venture capital

La motivación para transformar estas observaciones en un programa sistemático de investigación se consolidó al entrar en contacto con el ecosistema de startups y venture capital.

En ese ámbito, inversores, aceleradoras y founders señalaban de manera recurrente que una parte importante de los problemas de las startups no se originaba exclusivamente en el producto, el mercado, la tecnología o el financiamiento.

También se relacionaba con la configuración del equipo fundador.

Entre los problemas mencionados aparecían:

  • conflictos entre founders;
  • distribución ambigua de responsabilidades;
  • diferencias de compromiso;
  • dificultades para reemplazar funciones;
  • concentración inadecuada de decisiones;
  • asignación de cargos sin correspondencia con las capacidades;
  • pérdida de confianza;
  • desacuerdos sobre la estrategia;
  • tensiones frente al crecimiento;
  • incapacidad para reorganizar el equipo ante nuevas exigencias.

Estos problemas no eran completamente nuevos.

Presentaban similitudes con fenómenos observados previamente en otros sistemas humanos.

La diferencia era su relevancia económica y organizacional.

En una startup, las dinámicas del equipo fundador pueden afectar:

  • la calidad de las decisiones;
  • la velocidad de ejecución;
  • la atracción y retención de talento;
  • la relación con los inversores;
  • la capacidad de aprendizaje;
  • la supervivencia del proyecto;
  • la posibilidad de escalar.

El contacto con este ecosistema permitió reconocer que las observaciones acumuladas podían convertirse en una contribución profesional concreta.


La convergencia interdisciplinaria

El surgimiento de HSUU también fue posible por la convergencia de distintas áreas de formación y práctica.

La psicología aportaba herramientas para comprender:

  • conducta;
  • vínculos;
  • grupos;
  • conflicto;
  • regulación;
  • procesos de cambio.

El desarrollo de sistemas permitía pensar en:

  • arquitecturas;
  • interdependencias;
  • flujos de información;
  • reglas;
  • retroalimentación;
  • instrumentos tecnológicos.

La formación en negocios y tecnología incorporaba preguntas relacionadas con:

  • estrategia;
  • creación de valor;
  • escalabilidad;
  • innovación;
  • toma de decisiones;
  • diseño organizacional.

La experiencia en consultoría aportaba contacto directo con organizaciones reales, donde los problemas rara vez aparecen de manera aislada o perfectamente delimitada.

La inteligencia artificial, finalmente, abría la posibilidad de construir instrumentos capaces de organizar información compleja, asistir procesos de análisis y ampliar la capacidad de observación.

HSUU surge en la intersección de estos campos.

No como una suma de disciplinas, sino como un intento de construir un lenguaje común para estudiar un fenómeno que ninguna de ellas explica por completo de manera aislada.


De la intuición al programa

La repetición de patrones no constituye por sí misma una explicación científica.

Una observación puede ser relevante y, aun así, estar condicionada por sesgos, interpretaciones incompletas o comparaciones inadecuadas.

Por esa razón, transformar la intuición inicial en un programa de investigación exige:

  • documentar los casos;
  • distinguir observación de interpretación;
  • explicitar los supuestos;
  • formular hipótesis contrastables;
  • comparar contextos diferentes;
  • integrar bibliografía;
  • identificar evidencia contradictoria;
  • revisar los conceptos a medida que avanza el trabajo.

HSUU nace precisamente de esa transición.

No pretende presentar como teoría aquello que todavía constituye una hipótesis.

Busca convertir una acumulación de observaciones en un proceso de investigación trazable.


Tres preguntas de origen

El origen del programa puede organizarse mediante tres preguntas diferentes.

¿Qué se observó?

La aparición reiterada de patrones de cooperación, conflicto, liderazgo, reorganización y adaptación en sistemas humanos expuestos a incertidumbre.

¿Por qué se decidió investigarlo?

Porque las explicaciones centradas exclusivamente en individuos o variables aisladas resultaban insuficientes para comprender la configuración completa de esos fenómenos.

El contacto con startups y venture capital mostró, además, que esta dificultad tenía consecuencias prácticas relevantes.

¿Para qué construir este conocimiento?

Para desarrollar una comprensión más rigurosa de los sistemas humanos y, a partir de ella, crear herramientas que ayuden a observar, evaluar y mejorar su capacidad de regulación y adaptación.

Estas tres preguntas permiten diferenciar:

  • el fenómeno observado;
  • la motivación de la investigación;
  • el propósito aplicado del programa.

Un cambio de unidad de análisis

La hipótesis más profunda que orienta el origen de HSUU no se refiere todavía a una dimensión concreta del comportamiento humano.

Se refiere a la forma de observarlo.

Muchos problemas colectivos se interpretan mediante atributos individuales:

  • falta de liderazgo;
  • falta de compromiso;
  • resistencia al cambio;
  • incapacidad de comunicación;
  • personalidad inadecuada;
  • escasa tolerancia a la presión.

Estas explicaciones pueden contener elementos verdaderos.

Pero también pueden ocultar la influencia de la configuración.

Una conducta aparentemente individual puede estar siendo producida o reforzada por:

  • reglas contradictorias;
  • incentivos incompatibles;
  • funciones ambiguas;
  • dependencia excesiva;
  • información fragmentada;
  • expectativas imposibles de conciliar;
  • ausencia de mecanismos de regulación;
  • relaciones de poder no reconocidas.

HSUU propone, por lo tanto, desplazar la observación desde los individuos considerados de manera aislada hacia las configuraciones en las que sus conductas emergen.

Este desplazamiento no elimina al individuo.

Lo sitúa dentro del sistema que contribuye a producir y que, simultáneamente, condiciona sus posibilidades de acción.


Investigación y aplicación

Desde su origen, HSUU mantiene una doble orientación.

Comprender

Construir conocimiento sobre la forma en que los sistemas humanos responden a la incertidumbre, la interdependencia y la exigencia contextual.

Intervenir

Traducir ese conocimiento en herramientas útiles para analizar y fortalecer sistemas humanos reales.

La primera orientación corresponde al programa de investigación HSUU.

La segunda se desarrolla mediante el framework Adaptive Collective Regulation (ACR).

Esta relación establece una regla fundamental:

Las herramientas aplicadas deben surgir de hipótesis documentadas y permanecer abiertas a revisión a medida que evoluciona la investigación.

ACR no constituye una metodología separada del programa.

Es una derivación operativa de su desarrollo conceptual y empírico.


Alcance del documento

Este texto no busca demostrar las hipótesis de HSUU.

Su función es documentar el recorrido que hizo posible formularlas.

Los fundamentos conceptuales, los principios y las hipótesis específicas se desarrollan en los documentos siguientes del programa.

El origen cumple una función distinta:

hacer explícito desde qué observaciones, preguntas y necesidades comienza la investigación.


Formulación de origen

El programa puede sintetizarse mediante la siguiente formulación:

HSUU surge del reconocimiento de que muchos fenómenos atribuidos a personas aisladas solo pueden comprenderse adecuadamente cuando se analizan las configuraciones relacionales, contextuales y temporales en las que esas personas deben actuar.

A partir de esta premisa, el programa busca estudiar cómo los sistemas humanos construyen —o pierden— capacidad de regulación, cooperación y adaptación bajo incertidumbre.